Algunos días la vida entera desemboca en tu mesa de trabajo, en la que se agolpa un caos apremiante, que hace chispas. Montañas de carpetas, anotaciones inservibles en post-it, columnas de libros que imitan a los ladrillos, cervezas casi vacías, portarretratos, el teléfono, lápices, libros abiertos boca abajo, unas pocas monedas, bolígrafos sin tapa, tazas de café, fundas de gafas, cucharas, unos auriculares, tapas de bolígrafo, velas, el ordenador portátil, libretas abiertas y cerradas, cables, un ejemplar de recuerdo del Frankfurter Allgemeiner Zeitug, una pala de juguete de tu hija o, en las peores horas, un martillo y un trapo con la piel de una manzana. 275 woorden meer